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Menos pastillas y más nutrición

En una época en que se producen cambios a una velocidad vertiginosa, en que cada día aparecen cientos de nuevas informaciones y avances, nos hemos acostumbrado a vivir a ¨toda pastilla y además, en sentido literal.

El ritmo de vida, el estrés de las obligaciones del trabajo, el del que no lo consigue y puede tener ansiedad, las responsabilidades familiares… nos hace en muchas ocasiones someternos a una fuerte presión por seguir en la brecha y no nos damos cuenta que ese afán por seguir en ella nos hace buscar soluciones poco realistas,¨mágicas¨y que resuelvan nuestros problemas en un instante.

Algunos ejemplos a nivel salud los encontramos precisamente cuando hablamos de dietas y nutrición. ¿Que me sobran un par de kilos y el mes que viene tengo la boda de mi prima? Pues la dieta de la piña y la pastilla ¨quemagrasilmolamil¨y listo! Ejem, ejem…¿Recordáis el efecto rebote?

 

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¿Qué estoy sometido a mucho estrés en el trabajo y no duermo bien? Pues pastilla y listo! Pero..y qué pasa con el problema de fondo? Las cosas casi nunca desaparecen solas y hemos de ser conscientes de ello.

Ojo, aquí no se trata de criticar el uso de fármacos en situaciones que puedan resultar de ayuda o sean necesarios en casos determinados, pues cumplen una función muy importante.

Lo que tratamos de resaltar es la necesidad de que las personas nos responsabilicemos de nuestro cuerpo y pongamos de nuestra parte para evitar o minimizar ciertas situaciones.

Volviendo al tema nutricional y su implicación a nivel salud, debemos tener presente que nuestro cuerpo no cuenta con compartimentos estanco, y que debemos entenderlo como un conjunto en el que la nutrición juega un papel esencial. Si nos paramos a pensar por un momento, son muchas las enfermedades y complicaciones que se pueden prevenir(por supuesto hay algunos factores que no podemos controlar):

  • Sobrepeso y obesidad
  • Ansiedad
  • Diabetes
  • Colesterol
  • Cáncer
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Estreñimiento

Y así podríamos continuar a lo largo de todo el post.

Un ejemplo de cuando hablamos de que todo en nuestro cuerpo está relacionado podemos encontrarlo así:

Una persona con malos hábitos alimenticios y que no realiza actividad física es probable que acabe adquiriendo sobrepeso, ese sobrepeso podría llevarle a sentirse mal consigo misma y generarle estrés y/o ansiedad, a su vez, esa ansiedad a tener un peor descanso, estar más irritable y aumentar el riesgo de adquirir enfermedades cardiovasculares por tener dietas ricas en grasas, adquiriendo altos niveles de colesterol ¨malo¨, la escasez de alimentos ricos en fibra causar estreñimiento y por tanto aumento de la irritabilidad, peor descanso…y vuelta a la rueda. ¿Os dáis cuenta?

Por eso, una dieta supervisada por profesionales, o un asesoramiento de pautas nutricionales adecuado es fundamental. Como hemos repetido en numerosas ocasiones, dieta NUNCA debe ser igual a pasar hambre y enfocarlo como algo temporal con la eliminación de grupos de alimentos o falsas promesas, se debe buscar ir variando nuestros hábitos desde un punto de vista saludable y progresivo en función de las necesidades de cada uno.

Aunque muchas veces damos por sentado que sabemos como comer sano, no hay que olvidar que por desgracia hay muchos intereses dentro de los lobbys alimentarios y que no siempre lo que nos cuentan en los anuncios en cuanto a comida sana es cierto.

Lo que tenemos que tener claro es que es importante conocer nuestro cuerpo y sus necesidades para un correcto funcionamiento, y a partir de ahí, cada uno decide como quiere vivir, pero…teniendo en cuenta que nuestra esperanza de vida cada vez es mayor, si vamos a vivir más…vivamos mejor!

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Nutrición y cáncer

En primer lugar, hemos de entender que el cáncer no es una única enfermedad, sino que son un conjunto de enfermedades diferentes que se pueden producir en distintos tejidos de nuestro cuerpo. Es más, podría decirse que cada tumor, en cada individuo, es diferente.

Son muchas las causas que se pueden achacar a la aparición de un proceso oncológico, por un lado están los factores endógenos, como puede ser la herencia genética, y los exógenos o externos, como pueden ser la polución ambiental, el tabaco o la alimentación entre otros.

Hoy nos gustaría centrarnos en la relación de la alimentación y el cáncer. Se estima que al menos entre un 30-35% de los tumores cancerígenos vienen derivados de una mala alimentación, esto es, 1 de cada 3, lo que supone un porcentaje notablemente elevado.

Por tanto, el papel de la nutrición con respecto a la enfermedad es muy importante, especialmente cuando nos referimos a su prevención. Si bien es cierto que hoy en día tenemos acceso a muchísima información a golpe de click, no hemos de olvidar que no todas las páginas ni todos los contenidos son ciertos. Para ello, y sin desmerecer a nadie, es importante consultar fuentes serias y fiables y dejarse aconsejar por profesionales especialistas en el tema, como pueden ser los oncólogos junto con los nutricionistas.

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¿Por qué es tan importante una nutrición adecuada a nivel preventivo frente al cáncer? Sin entrar a valorar los múltiples beneficios que una dieta adecuada tiene para nuestra salud con carácter general, la clave está en cómo, a través de la alimentación, se fortalece nuestro sistema inmunitario(ya sabéis, el que se encarga de protegernos frente a las enfermedades). Cuanto más fuerte se encuentre nuestro sistema inmune, mayor capacidad tendrá para combatir contra las células cancerígenas y evitar que éstas se reproduzcan y por tanto menores las opciones de contraer cáncer.

Pero…y ¿qué pasa si ya nos encontramos con la enfermedad desarrollada?¿Sigue siendo importante la nutrición? El hecho de que el cáncer se encuentre presente no resta importancia al papel que juega la nutrición. De hecho, hay numerosas evidencias de que cuanto mejor sea la nutrición de la persona afectada, mejor podrá afrontar los tratamientos recibidos y los posibles efectos secundarios de los mismos, lo que repercutirá positivamente también en el aspecto emocional al encontrarnos más fuertes.

¿Y después del tratamiento? Como ya hemos comentado anteriormente, la clave de una alimentación adecuada es cómo influye de forma positiva en nuestro sistema inmunológico. Por tanto, es más que aconsejable para una persona que haya padecido un proceso oncológico y sus tratamientos llevar unos hábitos alimentarios saludables, lo que se traduciría en minimizar una posible recidiva(recaída en la enfermedad).

En resumen, la alimentación juega un papel clave, antes durante y después de la enfermedad, por lo que unas pautas alimentarias saludables  y buscar consejo de los profesionales sanitarios adecuados, son dos aspectos que se deben tener muy en cuenta en la batalla contra el cáncer

 

 

 

 

 

 

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Una prueba de orina podría ser suficiente para detectar el cáncer de páncreas

La detección precoz puede aumentar hasta un 60 % la tasa de supervivencia para pacientes con tumores muy pequeños.

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Una prueba de orina podría ayudar a detectar el cáncer de páncreas en sus etapas iniciales, según un nuevo trabajo liderado por científicos británicos y que cuenta con la participación de varios investigadores españoles.

Los resultados se publican en la revista Clinical Cancer Research y, según éstos, la presencia, en niveles altos, de tres proteínas en la orina podría servir para detectar «con exactitud» el cáncer de páncreas en sus primeras fases, con más del 90 % de precisión.

La investigación, encabezada por el Instituto de Cáncer Barts de la Universidad Queen Mary de Londres, ha demostrado que «la firma» combinada de estos tres marcadores de diagnóstico precoz puede utilizarse tanto para identificar la forma más común de cáncer de páncreas, adenocarcinoma ductal, en sus primeras etapas como para poder distinguirlo de la pancreatitis crónica.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron 488 muestras de orina: 192 de pacientes con cáncer de páncreas, 92 de pacientes con pancreatitis crónica y 87 de voluntarios sanos. Además, usaron muestras de 117 pacientes con otras enfermedades del hígado y de la vesícula biliar, benignas y malignas, para su posterior validación, ha informado en una nota de prensa el Fondo de Investigación del Cáncer de Páncreas, quien financia este trabajo.

Los investigadores encontraron alrededor de 1.500 proteínas en la orina, de las que aproximadamente la mitad estaban presentes tanto en hombres como en mujeres. De éstas, por su información biológica, eligieron tres para un examen más detallado: LYVE1, REG1A y TFF1.

Tras este análisis más exhaustivo, constataron que los pacientes con cáncer de páncreas, en comparación con los voluntarios sanos, tenían en su orina altos niveles de cada una de estas proteínas.

Sin embargo, los pacientes que sufren pancreatitis crónica presentaban niveles muchos más bajos de las tres proteínas.

«Combinadas, las tres proteínas ofrecen una prueba robusta para detectar a pacientes con cáncer de páncreas en los estadios 1 y 2, con más de un 90 % de precisión», según la nota de la citada fundación.

En la actualidad, no hay ninguna prueba de diagnóstico temprano para este tipo de cáncer. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, en el momento del diagnóstico menos de un 20 % de los pacientes serán susceptibles de ser salvados, dado el estado avanzado de la enfermedad, y tras la resección quirúrgica la supervivencia suele ser de 10-20 meses.

Para Nick Lemoine, uno de los firmantes del artículo y director del Instituto de Cáncer Barts, diagnosticar el cáncer de páncreas en fases iniciales «es un gran desafío», pero de conseguirse supondrá «una gran diferencia» en cuanto a las tasas de supervivencia.

Generalmente, con este tipo de cáncer, los pacientes se diagnostican cuando están en fase terminal, pero, si se logra diagnosticarlos en estadio 2, la tasa de supervivencia es del 20 %, mientras que, si se hace en estadio 1, la tasa de supervivencia para pacientes con tumores muy pequeños puede aumentar hasta al 60 %.

Documentos y enlaces relacionados

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/salud/2015/08/03/prueba-orina-suficiente-detectar-cancer-pancreas/00031438624285843561159.htm