Nutrición en familia. Consejos para comer con niños

Desde diferentes estamentos sanitarios hemos escuchado de forma unánime la importancia de una correcta alimentación y de fomentar hábitos de vida saludable para prevenir enfermedades, evitar el sobrepeso…

Sabemos que cada vez hay más personas concienciadas al respecto, si bien es cierto que todavía queda mucho camino por recorrer. Cuando una persona decide iniciar un cambio de hábitos alimentarios, la implicación familiar juega un papel básico para que este cambio sea más sencillo. Y cuando en ese entorno familiar hay niños, esta implicación adquiere mayor relevancia.

Todos los padres quieren el mejor futuro posible para sus hijos, que tengan acceso a una buena educación, que estén sanos, que sean felices… sin embargo, en la mayor parte de los casos por mero desconocimiento, por condiciones económicas poco favorables, por falsas creencias populares, por mensajes publicitarios confusos(por decirlo de un modo diplomático) por parte de la industria alimentaria…se cae en errores que se traducen en una alimentación inadecuada para los niños y por supuesto para los adultos.

A continuación os dejamos algunos consejos para que pongáis en práctica y tengáis en cuenta a la hora de sentaros a la mesa con vuestros pequeños:

“Equipo de cocina“: Sabemos que a veces la conciliación familiar y laboral es una tarea complicada pero en la medida de lo posible, por ejemplo los fines de semana, algún día laborable que sí sea factible pasar tiempo juntos…sería importante que los niños colaboren en todo lo relacionado con la alimentación. Esto es, que vayan al mercado y colaboren en la realización de la compra, que ayuden en la cocina para conocer los alimentos, que ayuden a poner la mesa… esto además de ser importante a nivel nutricional, es muy positivo para el núcleo familiar. Ayudar en las tareas de cocina puede resultar una actividad de la que disfrutar y pasar tiempo de calidad en familia.

Ambiente agradable: Sentarse a comer en familia, en un ambiente agradable, hace que momentos como la comida o la cena se asocien a situaciones de ocio en las que compartir experiencias, comentar cómo ha ido el día… en definitiva, pasar un buen rato familiar. Un ambiente relajado y distendido y en compañía de los adultos, ayuda a que coman con más ganas y disfruten más de lo que hay en el plato, no sólo los pequeños, sino las personas en general.

No premiar por comer: Muchos padres, preocupados por la falta de apetito de sus hijos ante ciertos alimentos, suelen negociar un postre de recompensa, normalmente cargado con grasas saturadas(y peor aún …las temidas trans!!) y azúcar. Estos premios son contraproducentes, pues hacen que los pequeños asocien la comida sana como un desagradable “trámite“ para llegar a su recompensa,en muchas ocasiones bollería industrial.

No obligar, dar ejemplo: A veces, y en  línea de lo anteriormente expuesto, muchos padres tratan de obligar a los niños a que comen tal o cual alimento. Esta no es una buena idea, pues lo más probable es que ese niño desarrolle una aversión hacia ese alimento concreto. Lo mejor es animarlos a probar diferentes alimentos para que los conozcan y tengan diferentes opciones para alimentarse de forma saludable. Por otro lado, comer con ellos y tomar comidas saludables con carácter general, ayudarán a que el “efecto espejo“ tengo un efecto muy positivo.

En definitiva, aunque inculcar unos hábitos alimentarios saludables pueda implicar un pequeño esfuerzo al principio, la recompensa de formar  futuros adultos concienciados, que crezcan en un ambiente sano y saludable, ayudándoles a prevenir numerosas enfermedades, compartir tiempo de calidad con ellos e introducir esos mismos hábitos saludables para nuestro propio bienestar hará sin duda que valga la pena ¿no te parece?