Nutrición y cáncer

En primer lugar, hemos de entender que el cáncer no es una única enfermedad, sino que son un conjunto de enfermedades diferentes que se pueden producir en distintos tejidos de nuestro cuerpo. Es más, podría decirse que cada tumor, en cada individuo, es diferente.

Son muchas las causas que se pueden achacar a la aparición de un proceso oncológico, por un lado están los factores endógenos, como puede ser la herencia genética, y los exógenos o externos, como pueden ser la polución ambiental, el tabaco o la alimentación entre otros.

Hoy nos gustaría centrarnos en la relación de la alimentación y el cáncer. Se estima que al menos entre un 30-35% de los tumores cancerígenos vienen derivados de una mala alimentación, esto es, 1 de cada 3, lo que supone un porcentaje notablemente elevado.

Por tanto, el papel de la nutrición con respecto a la enfermedad es muy importante, especialmente cuando nos referimos a su prevención. Si bien es cierto que hoy en día tenemos acceso a muchísima información a golpe de click, no hemos de olvidar que no todas las páginas ni todos los contenidos son ciertos. Para ello, y sin desmerecer a nadie, es importante consultar fuentes serias y fiables y dejarse aconsejar por profesionales especialistas en el tema, como pueden ser los oncólogos junto con los nutricionistas.

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¿Por qué es tan importante una nutrición adecuada a nivel preventivo frente al cáncer? Sin entrar a valorar los múltiples beneficios que una dieta adecuada tiene para nuestra salud con carácter general, la clave está en cómo, a través de la alimentación, se fortalece nuestro sistema inmunitario(ya sabéis, el que se encarga de protegernos frente a las enfermedades). Cuanto más fuerte se encuentre nuestro sistema inmune, mayor capacidad tendrá para combatir contra las células cancerígenas y evitar que éstas se reproduzcan y por tanto menores las opciones de contraer cáncer.

Pero…y ¿qué pasa si ya nos encontramos con la enfermedad desarrollada?¿Sigue siendo importante la nutrición? El hecho de que el cáncer se encuentre presente no resta importancia al papel que juega la nutrición. De hecho, hay numerosas evidencias de que cuanto mejor sea la nutrición de la persona afectada, mejor podrá afrontar los tratamientos recibidos y los posibles efectos secundarios de los mismos, lo que repercutirá positivamente también en el aspecto emocional al encontrarnos más fuertes.

¿Y después del tratamiento? Como ya hemos comentado anteriormente, la clave de una alimentación adecuada es cómo influye de forma positiva en nuestro sistema inmunológico. Por tanto, es más que aconsejable para una persona que haya padecido un proceso oncológico y sus tratamientos llevar unos hábitos alimentarios saludables, lo que se traduciría en minimizar una posible recidiva(recaída en la enfermedad).

En resumen, la alimentación juega un papel clave, antes durante y después de la enfermedad, por lo que unas pautas alimentarias saludables  y buscar consejo de los profesionales sanitarios adecuados, son dos aspectos que se deben tener muy en cuenta en la batalla contra el cáncer