¿Qué hago si alguien de mi entorno tiene cáncer?

Como todos sabemos, desafortunadamente, el cáncer es una enfermedad cada vez más común. Uno de los aspectos clave, es que cada vez hay una mayor esperanza de vida. Teniendo este dato en cuenta y sabiendo que la mayor parte de los casos se dan a partir de los 65 años es normal que tengamos la sensación de que cada vez hay más casos. Además, las condiciones ambientales actuales, junto a unos hábitos alimentarios inadecuados, una vida sedentaria…no hacen sino incrementar estas cifras.

Por todo ello no es infrecuente que se dé algún caso en nuestro entorno familiar, o en alguna de nuestras amistades, un vecino…

A pesar de que se han producido enormes avances y mejoras en la lucha contra la enfermedad y contamos con mucha información al respecto, todavía nos queda un largo camino a la hora de normalizar el tratamiento social de la misma. Lógicamente es una enfermedad seria y en ocasiones con fuerte impacto en la vida de quien la padece, y también puede serlo para su entorno más inmediato.

Dicho esto debemos tener presente que la parte más dura del proceso lógicamente recae en la persona enferma, pues además de tener que lidiar con la enfermedad y sus tratamientos, se le suma la preocupación por sus allegados ante su situación. Pero ¿qué podemos hacer nosotros para ayudar?

  • Ayuda activa: Decirle a alguien que tiene cáncer “si necesitas ayuda para lo que sea, dímelo“, no es que sea malo, por supuesto que no, pero es demasiado generalista. A ese comentario podríamos añadir cosas como, “te puedo ayudar y hacerte la compra“, o “puedo ir a cocinar a tu casa este Viernes“, o “vamos a dar un paseo“… Todo ello va ir lógicamente dentro del grado de relación que guardes con la persona enferma, pero concretar en cuanto a la ayuda que le puedes ofrecer puede ser valioso.
  • Acompañar al médico: En ocasiones cuando una persona recibe la noticia de que padece cáncer se queda en estado de shock, y cuando acude a la consulta del médico se bloquea debido al estrés y ansiedad que le ha provocado la noticia. Acompañarla, simplemente para que sepa que no está sola, o anotar la información e indicaciones recibidas por parte de su oncólogo…pueden liberar de estar sometido a una mayor presión.
  • Empatía: Es cierto que hasta que no pasamos por ciertas situaciones no somos capaces de comprenderlas en su totalidad, como es el caso de esta enfermedad, pero sí tenemos la capacidad de ponernos por un momento en los zapatos de otro.Por supuesto todos somos diferentes, unos más introvertidos que otros, unos más sensibles que otros…pero no es difícil imaginar que una persona que está enferma necesita apoyo, que habrá días que esté más irascible o más triste o simplemente más cansada.  A veces un simple abrazo o sólo escucharla pueden ser una ayuda emocional muy importante.
  • Busca información veraz: Si no eres profesional de la salud y dentro de esta tienes ciertos conocimientos, no siempre es buena idea aconsejar de algo que has leído en tal o cual sitio. Son infinitas las páginas de información en relación al cáncer pero ello no quiere decir que todas sean ciertas. Cuando tenemos a alguien que queremos enfermo, hacemos lo que sea para buscar algo que le ayude a mejorar. Sin embargo también debemos de tener cuidado con respecto a lo que nos encontramos, no todo lo que se dice es cierto y a veces podemos generar una mayor frustración. Consultar con profesionales médicos, nutricionistas, farmacéuticos, asociaciones de pacientes, psicólogos…tanto de los métodos protocolizados como de tratamientos complementarios  sería lo más adecuado y eficaz en caso de querer hacerlo.
  • No eres de hierro: Aunque tu posición es la de ayudar a tu familiar o a tu amigo a veces las situaciones nos pueden desbordar. Si lo necesitas pide ayuda. El cáncer es una enfermedad que puede durar en el tiempo y el desgaste emocional se va produciendo. Hablar con alguien de confianza,o contar con ayuda profesional, hacer ejercicio, buscar momentos para tí… es algo que es necesario y no debes sentirte culpable por ello. Que alguien cercano a ti esté enfermo no quiere decir que no tengas derecho a tener momentos de dispersión o de diversión, eso no significa que le quieras menos, es una manera de coger aire para seguir a su lado.
  • Reír, hablar, acariciar: No todo tienen que ser momentos malos, ni mucho menos, a veces una mirada, una caricia o una simple broma pueden hacernos pasar momentos fantásticos con nuestro familiar o amigo. Es la mejor manera de que se sienta como lo que es, una persona como cualquier otra y no como “el enfermo“. Si al principio lloras en su presencia trata de explicarle lo que sientes de forma breve y trata de no hacerlo cuando vayas a verle.
  • En resumen: Sé tu mismo, y, en la medida de lo posible, trata de seguir haciendo las cosas que hacíais anteriormente, sigue visitando a esa persona y disfruta de su compañía.